Seguimos conectándonos cada vez más con nuestro cuerpo, en una sesión de yoga más rítmica y con posturas más exigentes.





La relajación final nos devolvió a la tierra y un delicioso desayuno comunitario fue la recompensa perfecta.
Con los fuertes soles que hacen por estos días, no es posible adelantar mucho en la huerta, pero aprovechamos para organizar y repartir las semillas que se habían puesto a secar la sesión anterior.
Se repartieron las semillas de girasol y en vista que las semillas de soya fueron pocas, se decidió sembrarlas de nuevo en la próxima versión de la huerta, para la cual ya se tienen ya las semillas de frijol, maíz, girasol y soya. Se completará con otras semillas y plántulas.
Por último, se hizo planeación de la ampliación de la huerta y se donaron semillas de girasol a la Casa de Semillas Comunitaria de San Francisco.
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