En nuestro colectivo, contamos con un espacio dedicado al trabajo conjunto en alguna de las huertas del proyecto. Cuando surge la necesidad de iniciar una nueva huerta o expandir un área de siembra, a esta actividad la llamamos IMPULSO.
En esta ocasión, el impulso se llevó a cabo en la huerta del nodo Arrayán. El día comenzó con un clima fresco y agradable; varias personas integrantes del proyecto respondieron al llamado para trabajar en equipo, mostrando entusiasmo y alegría al dirigirse al área donde se establecería la nueva huerta.
Camilo, anfitrión del espacio, nos recibió con mandarinas del territorio y nos guió hacia el lugar designado para el trabajo. El terreno tiene aproximadamente 400 metros cuadrados, distribuidos en seis camas o eras de cultivo. El diseño contempla una línea de servicio de plantas y otra de producción de alimentos. Tras revisar los materiales disponibles y las condiciones del terreno, nos preparamos para iniciar las labores.
El grupo se dividió en dos equipos: uno encargado de remover la tierra (sin voltearla) y otro responsable de recolectar los materiales necesarios para crear las camas (palos secos, troncos, vástagos de plátano, hojas y pasto seco, entre otros). Una vez removida la tierra y reunidos los materiales, los equipos colaboraron en la construcción de las camas de cultivo.










El proceso comenzó con la aplicación de ceniza mezclada con cascarilla de huevo. Luego, se colocaron troncos y palos gruesos para delinear las camas y aportar materia orgánica de descomposición lenta. Posteriormente, se incorporaron vástagos de plátano, que aportan potasio y humedad, y se cubrió todo con abundante material seco del bosque y una capa de pasto.
Finalizada esta etapa en cinco eras, se procedió a sembrar las plántulas. Se reconoce especialmente el trabajo cuidadoso de Fabiola, Laura y Carolina, quienes dedicaron tiempo a separar y acomodar las plántulas en las camas de siembra. Para finalizar, se cubrió con pasto cortado y se realizó un riego inicial esperando el inicio de las lluvias, ya que el sol no se hizo presente en este día.
Como es tradición, la jornada concluyó con un compartir de alimentos, aportados por cada persona participante, mientras se apreciaba el trabajo realizado. Queda en manos de quienes habitan el nodo la continuidad de este proyecto, que representa un paso significativo hacia la soberanía alimentaria.
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